El tigre

Han pasado varios años de este sueño, que recuerdo pocos detalles. Estaba en el segundo piso de mi casa con mi mamá, en la última parte del sueño volteaba hacia la ventana que da hacia el norte, la vista no era de casas como es en la realidad, había una enorme pradera verde, había varios detalles surreales pero lo único que recuerdo es que a lo lejos había dos helicópteros encontrados y desde ellos de alguna manera pendía una estrella de 4 picos amarilla luminosa, en una fracción de segundo un tigre se lanzaba hacía la ventana, en ese momento desperté.

En la portada de uno de los libros de Dalí que tengo, aparece una pintura de un sueño que tuvo Gala de dos tigres brincando similar, aunque no estoy segura si compré el libros antes o después de mi sueño.


Lilian.

El Bosque.

Sueños.

La atmósfera tenía un color amarillo, como el que deja la lluvia a veces por las tardes, el aire fresco y el olor a petricor.
El perderme en los videos de la construcción de los paísajes de montañas de Bob Ross, me dejaba bastante información visual, en la humedad del otoño, subía a jugar a la azotea, la vasta hiedra creciente del solar abandonado de a lado, el cielo nublado y el olor a tierra mojada me transportaba a un ambiente rodeado de montañas, ríos, cabañas, silencio y naturaleza.
(Algo muy lejos de representar Reynosa)

Olas de mar.

Sueños.

Despertaba en una casa en la playa de Cancún, salía por la puerta trasera de la cocina a ver el mar, el sol de medio día brillaba en el azul turquesa del mar, pero algo no andaba bien, las olas que se supone que debían romperse al tocar la arena, hacían movimientos oscilatorios hacia la derecha.
Sabíamos que era mal augurio y salíamos en una camioneta hacia la calle, de pronto una ola gigante cubría los edificios, yo salía por una de las ventanas del auto, y mientras trataba de llegar a la superficie, veía entre el agua a la gente, carros y edificios, desperté.

La serpiente medusa.

Caminaba de noche por la colonia Aztlán, en un contexto de llegar a la fiesta de los amigos de un ex novio, al llegar entraba a la casa en busca del baño, los papás de el anfitrión de la fiesta estaban sentados en la sala audicionando a unos malabaristas en plan circense, me indicaban en donde estaba el baño, al lavarme las manos aparecía entre mis manos una serpiente rosa con muchas serpientes del otro extremo, me mordían, era imposible que no me mordiera la mayor o una de las mas chiquitas, en mi desesperación la lanzaba al escusado y descargaba el tanque de agua, desperté.

La Piñata.

En mi infancia con frecuencia se borraba la línea entre la fantasía del sueño o la imaginación y la realidad.

En una ocasión mi madre nos llevó a una «piñata», como se le conocen o conocían aquí a las fiestas infantiles de cumpleaños.
Al menos cuando yo era niña era muy común que la fiesta fuera en el patio trasero de la casa y para ayudar a localizar mas pronto la fiesta a los que no sabían exactamente bien donde era, se ponían globos en las rejas, no se por que, pero me encantaba ese detalle, se me quedó super marcado en la memoria.

En la vida real si fuimos a esa fiesta, pero no se en que momento la segunda parte del día la confeccioné con el sueño de esa noche, al salir de la fiesta el cielo estaba marcado por el día y la oscuridad de la noche, sin crepúsculo, sin degradación de la luz, como si fuera un cambio drástico entre la noche y el día.


2 Gardiner Place.

Hoy, al igual que hace un año vuelve a nevar en Dublín, algo fuera de lo común en ese país.
Un día como hoy del 2018 era uno de mis últimos días en la ciudad, mi último fin de semana antes de comenzar mis viajes y volver a México, habían cancelado las clases en la escuela, mis últimos tres días en Grafton School, mi contrato en el trabajo había terminado la semana anterior, tenía que terminar unas comisiones de pintura para entregarlas a antes de irme, tenía que recoger mis cosas para dejar el cuarto listo para la siguiente ocupante, mis roomies estaban aburridas y les dí una clase express de acuarela.

Tenía sentimientos encontrados, moría de ganas de iniciar mis viajes en solitario a países desconocidos por mi, moría por regresar a casa y moría por quedarme más tiempo en Dublín, pero las decisiones ya estaban tomadas y el plan hecho.

Espero que algún día el destino me lleve de regreso a esa ciudad que de sentirte no pertenecer al principio, se queda dentro de tí aunque te vayas.


Detrás de esa ventana aprendí muchas cosas, compartí mis días con chicas increíbles, que no hubiera podido pedir mejores compañeras de piso, la hermandad, el respeto, la solidaridad.
Aprendí a no acumular tanto, por que la vida se hace pesada.
Hicimos de esas paredes un dulce hogar, entre nosotras 4 lejos de nuestras familias.

En esa nevada de marzo me sentaba a admirar por la ventana como los colores se habían tornado mas grisáceos de lo normal, azules y tonos fríos.
Me enamoré tanto de mi vista desde el edificio donde vivía, que decidí pintarla en el cuadro mas grande que tengo para ponerla en la pared de mi cuarto en México.

2 Gardiner place, Dublín.

2 Gardiner Place, Dublín.