El tigre

Han pasado varios años de este sueño, que recuerdo pocos detalles. Estaba en el segundo piso de mi casa con mi mamá, en la última parte del sueño volteaba hacia la ventana que da hacia el norte, la vista no era de casas como es en la realidad, había una enorme pradera verde, había varios detalles surreales pero lo único que recuerdo es que a lo lejos había dos helicópteros encontrados y desde ellos de alguna manera pendía una estrella de 4 picos amarilla luminosa, en una fracción de segundo un tigre se lanzaba hacía la ventana, en ese momento desperté.

En la portada de uno de los libros de Dalí que tengo, aparece una pintura de un sueño que tuvo Gala de dos tigres brincando similar, aunque no estoy segura si compré el libros antes o después de mi sueño.


Lilian.

LA INFANCIA.

“Todos tenemos dos vidas:
la verdadera, que es la que soñamos en la infancia
y que continuamos soñando, adultos, en un substrato de niebla;
la falsa, que es la que vivimos en convivencia con otros,
que es la práctica, la útil,
aquélla en la que acaban por meternos en un cajón.
En la otra no hay cajones ni muertes,
sólo hay ilustraciones de la infancia:
grandes libros coloreados, para ver y no leer;
grandes páginas de colores para recordar más tarde.
En la otra somos nosotros,
en la otra vivimos.”

Fernado Pessoa.


Este fragmento es casi casi mi slogan, mi mantra, mi estandarte, mi filosofía de vida, aunque alguien lo pueda leer en otro contexto, el día que leí esa frase me cambió la forma de pensar o se desbloqueó algo en mi mentalidad, en ese entonces trabajaba en una oficina y aunque no me entusiasmaba la idea de ver mi vida pasar en esos edificios, entre buscar constantemente contratos, caerle bien a los delegados, sindicatos, escritorios, papeles, horarios establecidos, rutinas repetitivas, etc. me proporcionaba el recurso para viajar un poco y tomar algunos cursos de dibujo y pintura, algo que siempre me gustó desde niña.
La cita estaba pegada en la pared de una exhibición de un artista local en Queretaro, sus obras reflejaban dibujos y colores infantiles, “La remolacha” era el nombre, después lo seguí en instagram, esa frase era lo que necesitaba para dejar de buscarme afuera una vida de adulto, y regresar a mi interior para saber quien era yo y que quería y que no quería hacer con mi vida, de hecho ese viaje a Queretaro fue por ir a ver Kabah y Ov7 de mis grupos favoritos de la infancia, una compañera de edad avanzada me dijo “como que te vas? no te van a pagar todo el fin de semana!, te va a descontar mucho”, no importa si perdí dos días de sueldo, no me he arrepentido a la fecha y creo que nunca va a pasar.

Cuando era niña, jugaba con Barbies, muñecos bebé, cocinas para niñas, casitas de muñecas, accesorios de juguete, quería todos los electrodomésticos que veía en los comerciales, todos los juguetes para niños simulando la vida adulta que veía en los folletos de Toys R Us, pero también me emocionaba con los libros de colorear, los plumones, los crayones, el glitter, la pintura, dibujar, imaginar mundos, libros de cuentos, si era sobre aventuras y viajes mejor, ver fotografías de paisajes en las revistas, las paletas de color en general, los cuadernos de hojas blancas, los lápices, plumas de colores, gises, etc. todos los recursos que me permitieran crear algo, y eso último nunca se fué de mi.

La infancia es una etapa super interesante, es la época donde somos mas libres de ser nosotros mismos, somos nuestro YO de la forma mas pura, vemos el mundo de una forma práctica, sin un “No se puede”, sin prejuicios, todo es posible, nuestra lógica muchas veces es ilógica, pero es práctica, sin filtros.


Recuerdo muchos pensamientos que tenía, que para mi eran lo más lógico, por ejemplo, cuando veía las películas o fotos en blanco y negro, yo pensaba que en esos tiempos no existían los colores en la vida real, creía que la vida era en sepia o escalas de grises. Lo que no veía no existía, solo lo que estaba en mi campo de visión era visible, conforme movía mi vista se iba desvaneciendo en una oscuridad lo que quedaba fuera de mis ojos. La transición del día y la noche ocurrían sin degradación, como lo plasmé en una de mis pinturas.

Olores que me dan un viaje al pasado como el olor a crayolas!!, el resistol (no me dopé! jaja), el Play Doh pfff!!, el hule de las loncheras, recuerdo que tenía una bolsa de plástico transparente de Los Simpsons donde me ponían un jugo frutsi, unos rancheritos y unas barritas marinela.

Después de la escuela, en verano llegar acalorada a la casa, mi abuelita esperándome con limonada fría, macarrones con queso y milanesa empanizada con ketchup, quitarme el jumper del uniforme, para quedarme con la camisa blanca y el short para comer mientras veía toda la programación de Nickelodeon de los 90’s.
Además recuerdo haber comprado mis primeros Prismacolor a base de vender dibujos hechos y coloreados por mi en mi salón de clases, a $1.

Si vivir parecía fácil y divertido, por qué tendría que dejar de serlo?
Por qué dejar de hacer cosas que nos hacían felices?
Espero que los prejuicios, pretensiones, e inseguridades mentales de “la vida adulta” no te hayan quitado esa magia infantil para disfrutar la vida, para hacer lo que te gusta, tomar una siesta, bañarte en la lluvia, disfrutar también los lunes como los viernes, asistir a un concierto de ese artista que te gustaba en la infancia, hacer un viaje a ese lugar que soñabas con conocer, aprender a tocar un instrumento, escribir una poesía aunque esté mal escrita, hacer una pintura, tomar fotos, bailar, leer un cuento, hacer un dibujo de tu perro, ver una caricatura, por que uno nunca es demasiado grande para disfrutar de la vida, somos los mismos niños solo que con mas edad.

Lilian.




Instagram como ventana de inspiración.

Si al escuchar Instagram se te viene a la mente, influencers huecos, modelos mostrando cuerpazos (a veces “photoshopeados”), vidas perfectas, casas lujosas, selfies, viajes de mega lujo? egocentrismo a más no poder, superficialidad en su máximo esplendor, nada que de verdad aporte, presunción y en el peor de los casos puede generar ansiedad y comparación innecesaria. Si al abrir instagram no te sientes inspirado estás siguiendo a las cuentas equivocadas, de seguro por participar en un “Giveaway” terminaste siguiendo un montón de estas cuentas superfluas.

Pero no todo es tan malo en la plataforma si sabes como usarla, es como en la vida, depende de con quien te rodeas, depende de a quien estás siguiendo.

Navegando por la aplicación he encontrado cuentas que de verdad me han ayudado muchísimo, primero que nada te aconsejo que hagas una lista de los temas que te interesan, y simplemente buscar en las sugerencias, con hashtags, de una cuenta te van a salir cientos relacionadas, algunos ejemplos de cuentas que me funcionan:

Artistas, dibujantes, pintores, ilustradores que en sus historias o en su “feed” muestran parte de su proceso artístico.



Como estoy aprendiendo francés agregué cuentas donde suben pequeños temas gramaticales y le agregan audio, páginas de “slangs”, frases cortas, citas, etc.


Páginas de escritores, poesía, citas, tips para escribir, recomendaciones de libros.

Fotografía de ciudades, paletas de color, tips de viajes, paisajes (sin gente posando).
Inspiración visual, muebles, calles, fachadas, etc.


Mujeres que de verdad inspiran como Viridiana Alvarez la séptima mexicana en escalar el Everest.

Solo por mencionar algunas, si voy a gastar mi tiempo y pagar internet, al menos que me aporte algo.
Que cuentas me recomiendas?

El Bosque.

Sueños.

La atmósfera tenía un color amarillo, como el que deja la lluvia a veces por las tardes, el aire fresco y el olor a petricor.
El perderme en los videos de la construcción de los paísajes de montañas de Bob Ross, me dejaba bastante información visual, en la humedad del otoño, subía a jugar a la azotea, la vasta hiedra creciente del solar abandonado de a lado, el cielo nublado y el olor a tierra mojada me transportaba a un ambiente rodeado de montañas, ríos, cabañas, silencio y naturaleza.
(Algo muy lejos de representar Reynosa)

El iceberg.

Mi casa es uno de los escenarios mas comunes en mis sueños, desde la infancia la he soñado en diversos contextos de universos, por ejemplo, cuando era niña, recuerdo perfectamente como al recargarme en el barandal del balcón, fijaba mi vista al norte, o sea a la izquierda y veía un enorme iceberg, la vista era impresionante, un contraste entre ciudad y el gran témpano de hielo.

Olas de mar.

Sueños.

Despertaba en una casa en la playa de Cancún, salía por la puerta trasera de la cocina a ver el mar, el sol de medio día brillaba en el azul turquesa del mar, pero algo no andaba bien, las olas que se supone que debían romperse al tocar la arena, hacían movimientos oscilatorios hacia la derecha.
Sabíamos que era mal augurio y salíamos en una camioneta hacia la calle, de pronto una ola gigante cubría los edificios, yo salía por una de las ventanas del auto, y mientras trataba de llegar a la superficie, veía entre el agua a la gente, carros y edificios, desperté.

La serpiente medusa.

Caminaba de noche por la colonia Aztlán, en un contexto de llegar a la fiesta de los amigos de un ex novio, al llegar entraba a la casa en busca del baño, los papás de el anfitrión de la fiesta estaban sentados en la sala audicionando a unos malabaristas en plan circense, me indicaban en donde estaba el baño, al lavarme las manos aparecía entre mis manos una serpiente rosa con muchas serpientes del otro extremo, me mordían, era imposible que no me mordiera la mayor o una de las mas chiquitas, en mi desesperación la lanzaba al escusado y descargaba el tanque de agua, desperté.